“Papeles de la memoria”
Entre 1976 y 1979, bajo la dictadura militar argentina se llevó a cabo una práctica represiva inédita en el país. Durante tres años, en la cárcel de Córdoba se mantuvo a 800 presas y presos políticos completamente incomunicados con el exterior. Se prohibieron libros, revistas, periódicos, radios y televisores. No se permitieron juegos, deportes, actividades manuales o tareas de esparcimiento y se limitó el acceso al patio de la prisión a una hora semanal. Sobre todo, se prohibieron las cartas y las visitas familiares (con la excepción de una hora cada Navidad). Se desdibujó así la distinción entre los presos “legales” en esa cárcel y los desaparecidos en los centros clandestinos.
Ante ese férreo aislamiento, las presas y presos políticos desarrollaron un sistema de correspondencia clandestina con la ayuda de detenidos por delitos comunes alojados en otros pabellones. En trozos de papel higiénico, envoltorios de cigarrillo e incluso pedazos de tela, se enviaron al exterior cientos de mensajes que llegaron a familiares y amigos. También se sacaron de la cárcel dibujos y acuarelas pintadas por Alejandro Deutsch, un artista aficionado que empleó polvo de herrumbre de los barrotes, pintura descascarada de las paredes, restos de comida y pasta dental para crear obras en las que retrató el diario vivir dentro de la prisión. Hoy forman parte de la colección “Papeles de la memoria” y se exhiben por cortesía de la familia Deutsch y la Subsecretaría de Cultura de la Universidad Nacional de Córdoba.
|
 |